CÓMO DESCUBRIR SI VAS EN VÍA CONTRARIA
Era el inicio del año 1999 y por primera vez en mi vida me encontraba fuera del país. Me había ido a Jamaica a colportar y estudiar inglés. Muchas cosas captaron mi atención en aquel país tan diferente del mío; pero una de las cosas que más me costó asimilar fue que todos los vehículos que iban por el carril izquierdo no estaban en vía contraria. Era simplemente que en Jamaica (como en la mayoría de las ex-colonias británicas) los vehículos marchan por “el carril equivocado”.
Ir en vía contraria es muy peligroso. Muchas veces la gente toma la vía contraria porque quieren ahorrar tiempo o combustible, pero las consecuencias con frecuencia son desastrosas. En el camino de la vida, yo compararía el ir en vía contraria a la toma de decisiones opuestas a la voluntad de Dios. Los seres humanos podemos desarrollar una capacidad impresionante no solo para engañar a otros, sino también de engañarnos a nosotros mismos. En esta ocasión quiero compartir contigo lo que (en mi opinión) son algunos indicios de que vamos en vía contraria.
Permíteme comenzar dando algunos ejemplos muy comunes de lo que significa ir en vía contraria: (a) Iniciar o mantener una relación con una persona que no comparte nuestros valores o cuya conducta es censurable; (b) Un proyecto de viaje que implica mentir o hacer un fraude; (c) Iniciar o continuar una actividad o carrera que es obviamente irreconciliable con los principios más elementales del cristianismo; (d) Usar la mentira, la calumnia, las promesas falsas o la autopromoción a fin de lograr o conservar una posición laboral o de liderazgo; (e) Entrar en una relación con persona que ya tiene su pareja; (f) Hacer con el novio o la novia lo que solo corresponde a las parejas casadas. Otras formas son ir a lugares, ver cosas, o consumir sustancias que sabemos que Dios no aprueba. En otras ocasiones, ir en vía contraria se manifiesta de forma más sutil, como cuando iniciamos un proyecto o relación antes del tiempo apropiado. Los siguientes son algunos indicios que pueden ayudarnos a darnos cuenta que estamos yendo en vía contraria:
- Cuando nuestro mejor argumento es “pero mucha gente lo hace, incluso fulano que es cristiano”.
- Cuando no queremos orar al respecto porque tenemos miedo de que el Señor no esté de acuerdo.
- Cuando en nuestra oración tenemos miedo de pronunciar de manera sincera las palabras “que se haga la voluntad de Dios”.
- Cuando no queremos consultar a ninguna persona madura o sabia sobre el plan que tenemos en mente y solo consultamos a quienes sabemos que estarán de acuerdo con nosotros.
- Cuando tratamos de racionalizar con ideas tales como “si consigo este puesto, ese dinero o ese viaje podré ayuda a mucha gente”.
- Cuando nos podemos a pedir señales sobre asuntos sobre los que la Palabra de Dios ya se pronunció de manera muy clara.
- Cuando nos consolamos diciendo que hay cosas peores como matar o vender drogas.
- Fulano o Fulana también lo hizo y luego se arrepintió y ahora está bien.
Dios siempre nos perdona cuando nos arrepentimos de todo corazón. Pero mucha gente que ha manejado en vía contraria pensando pasarse al carril correcto más adelante, se ha encontrado con accidentes terribles. Aunque se han arrepentido, las consecuencias de su desobediencia e insensatez todavía los acompañan muchos años después de haberse arrepentido. Pero lo peor que puede ocurrir es que al desobedecer la voluntad de Dios de manera deliberada nos acostumbramos tanto a acallar la voz del Espíritu Santo que nuestra conciencia quede cauterizada y ya ni siquiera nos demos cuenta que vamos en el carril equivocado.
Algo que no ayuda es que vivimos en un mundo donde a lo bueno se le llama malo y a lo malo se le llama bueno (Isaías 5:20). Si consultas las normas de la sociedad, en vez de la voluntad de Dios, para decidir qué es correcto o incorrecto, es probable que llegues muy lejos en la vida y que tengas grandes éxitos sólo para descubrir al final del camino que has llegado al destino equivocado. Para ese momento, ya será demasiado tarde. Detente a reflexionar en este momento para asegurarte que vas en el carril correcto. Dios puede ayudarte tomar el camino correcto.
Aneury Vargas Ramírez,
AIIAS, Filipinas
1 de agosto de 2017

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