¿CUÁNTO CUESTA UNA DE ESTAS MEDALLAS?
¿CUÁNTO CUESTA UNA DE ESTAS MEDALLAS?
Hoy comienzan los
Juegos Olímpicos. Durante más de 20 años les he dado seguimiento y he visto que
algunos resultados son casi siempre predecibles: Estados Unidos y China
compiten ferozmente por obtener el mayor número de medallas posible. Cuba siempre
sorprende llevándose un número mayor de medallas que cualquier otro país
latinoamericano y que varios países de Europa.
Por supuesto,
están los alemanes, franceses, británicos e italianos que también tienen un
buen desempeño. El caso de algunos países desarrollados es más complejo. Se han llevado muchas
medallas, pero los gobiernos han sido acusado de encubrir y (a veces) patrocinar
el dopaje de sus atletas. En cuanto a República Dominicana, nuestras pequeñas delegaciones se esfuerzan por dar lo mejor. Por eso los
dominicanos nos enorgullecemos tanto de Felix Sánchez, Gabriel Mercedes, Félix
Díaz, Luguelín Santos, y otros.
Pero no vayan a creer ustedes que
soy un experto en juegos olímpicos. A decir verdad, ni siquiera entiendo las
reglas de la mayoría de los juegos. De hecho, muy pocas veces he visto las
olimpíadas ni siquiera en TV. Supongo que te estarás preguntando a qué me
refiero con eso de que llevo más de 20 años dándo seguimiento a los juegos.
Bueno, en realidad, solo me gusta contar medallas y para eso solo necesito leer
los resultados en los periódicos:-)
Debo admitir que este práctica de
concentrarse en el resultado final es problemática y engañosa. Quienes se fijan
solo en los números tienden a mostrar poco o ningún interés en lo más
importante: el verdadero significado del resultado y todo el proceso que se
necesitó para obtenerlo. Los que solo
nos dedicamos a ver los números superficialmente perdemos de vista que muchos
de los atletas que no alcanzan ninguna medalla son atletas más esforzados,
talentosos y disciplinados que algunos de los que se llevan medallas de oro,
pero que lo logran burlando los más sofisticados sistemas de antidopaje.
Los que somos ignorantes en las
diferentes disciplinas que se exhiben en las olimpíadas podríamos quedar sorprendidos
viendo cómo una persona «se ganó una medalla de oro y se hizo
mundialmente famoso en tan solo 5 o 10 minutos». No se nos ocurre que esas personas pasaron los previos cuatro años de su
vida entrenando bajo una estricta disciplina física y gran presión psicológica
de sus entrenadores y gobiernos, dedicando varias horas cada día para
prepararse para ese breve momento. Cuando los participantes obtienen una medalla
pocas veces pensamos en el precio pagado. Como puedes ver, eso de dedicarse a
contar medallas, sin pensar en el precio pagado para lograrla, es una falta de
respeto a los atletas.
Algo parecido podría ocurrir con el
tema de la salvación. Muchos cristianos insisten en sus sermones, escritos y
canciones que la salvación es gratuita, porque Jesús ya pagó el precio por
nosotros. No sé cuántos de nosotros nos detenemos a reflexionar en el alto
precio de nuestra salvación. Sí, es cierto que la salvación es gratuita, pero
eso no significa que sea barata. El riesgo en que Dios incurrió al convertirse
en ser humano para vivir y morir por nosotros tiene unas implicaciones más
serias de lo que imaginamos. Quienes no lo comprenden podrían tomar la oferta
de la salvación a la ligera. Cuando
realmente valoramos la salvación que Jesucristo compró con su propia sangre
esto se reflejará en una vida de compromiso con el Redentor, en un interés en
las personas por quienes Él murió y en una vida de alabanza al Salvador.
Mientras disfrutas de los Juegos
Olímpicos este año, recuerda que cada medalla obtenida tuvo un precio muy alto.
También recuerda cuánto le costó a Dios redimirte y cuánto valor tiene cada
persona por quién Él se sacrificó.
Aneury Vargas,
Silang, Filipinas
6 de agosto de 2016.

No tengo cómo devolver a Dios lo que hizo por mí, aun sea dueño de toda la riqueza que existe, ésta no bastaría.
ReplyDeleteAmen! Me encantó su artículo pastor! Que Dios lo siga utilizando para bendecirnos!
ReplyDeleteMe alegra que le haya gustado, Lunie. Bendiciones.
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