UN RETO SOLO PARA VALIENTES
UN RETO SOLO PARA VALIENTES
Hola, queridos
amigos. Hace un tiempo estuve viendo en FB el auge del mundialmente famoso ice bucket challenge (desafío
del cubo de agua fría). Me pareció algo muy curioso e interesante. Después de este desafío han surgido muchos retos en FB. En esta ocasión
quisiera “iniciar” un reto nuevo y mucho, muchísimo más difícil que ese. Solo
los verdaderamente valientes lo aceptarán. Te pido que no le des “Me gusta” a
esto a menos que lo hayas leído completo y estés dispuesto/a a aceptar el
desafío.
Aunque el
“challenge” que estoy a punto de “lanzar” no tiene nada que ver con la
tecnología, necesito ilustrarlo con ella. Estoy seguro que la mayoría de
ustedes han cambiado su teléfono móvil, su computadora o su laptop más de una
vez. Una cantidad menor de ustedes habrá cambiado de vehículo ya varias veces.
¿Cuándo cambiamos un dispositivo o un vehículo?
Las principales razones que se me ocurren son: cuando el que tenemos ya
no nos gusta, cuando ya no satisface nuestras necesidades, cuando está viejo,
cuando llega una nueva marca o un nuevo modelo que está de moda. Pero también es
posible que tu dispositivo o tu vehículo funcione perfectamente y que decidas
cambiarlo de todos modos porque ya “estás en otro nivel”. Claro está, nadie duda en hacer un cambio
cuando el aparato está dañado. Por
supuesto, también está la probabilidad de tener dos celulares simultáneamente o
dos vehículos al mismo tiempo, para ser usados en diferentes ocasiones.
Mi esposa y yo
celebramos el pasado lunes nuestro 12 aniversario. En la mañana de ese día desayunamos viendo el
video de la boda con los niños. Nos reímos mucho de nosotros mismos y de
nuestra extraña combinación. Cualquiera que nos conozca de cerca sabe bien lo
diferente que somos Anita y yo. Créanme,
somos MUY diferentes, y mientras mirábamos el video nos preguntábamos
retóricamente cómo es que todavía estamos juntos. Nosotros sufrimos literalmente de
“incompatibilidad de caracteres”, una de las razones por las que las personas
se separan con más frecuencia.
Durante estos 12
años hemos enfrentado muchos desafíos.
Como bien dice la linda canción que ella escribió, “no todo ha sido
perfecto”. Ni nuestros niños, ni
nuestros amigos ni nuestros familiares conocen las divergencias y las
dificultades que Anita y yo hemos tenido que enfrentar. No hay sabiduría en publicar o divulgar los
problemas que uno tiene como pareja, y por eso algunas personas creen que todo
ha ido de maravilla todo el tiempo entre nosotros, pero no ha sido así. Creo
que cuando se está casado, solo las personas que tienen la voluntad y la
capacidad de ayudarnos deben enterarse de nuestras dificultades matrimoniales,
y esto cuando nosotros solicitemos la ayuda.
¿Por qué estamos
juntos todavía a pesar de nuestras muchas diferencias? Porque casarse no es
como comprar un celular o una computadora que uno puede cambiar cada vez que
surgen problemas o cuando ya “no sentimos amor” o cuando aparece otro “mejor
modelo”. El matrimonio está basado en el amor maduro y EL AMOR MADURO ES UNA DECISIÓN,
ES UN PRINCIPIO. NO ES UN
SENTIMIENTO. Esto no significa que el
verdadero amor carezca de emoción. Sin duda hay emociones, pero las emociones
están al servicio del amor. Los sentimientos no tienen la rienda, la tiene el
amor como un principio.
Quiero apresurarme a aclarar que no estoy juzgando ni condenando a los que se han separado. Como no sé por lo que has pasado o estás pasando no estoy calificado para juzgarte. No es mi intención hacerlo. Esta reflexión y este reto están dirigidos sobre todo a los jóvenes que no se han casado y también a las parejas casadas. También espero comunicar esperanza a aquellos matrimonios que la han perdido.
Antes de lanzar mi
reto, permíteme hacer una advertencia si todavía no estás casado. Creo que los
que ya han ido al altar estarán de acuerdo conmigo. En mi opinión, hay tres tipos de personas que
no deberían casarse. Si lo hacen, traerán sufrimiento a su pareja y ellos
mismos serán infelices. ¿Quiénes son
estos “fichados”? (1) Los cobardes, (2) los egoístas y (3) los irresponsables. El matrimonio tiene sus desafíos y los
cobardes saldrán huyendo cuando soplen vientos contrarios. El matrimonio exige
pensar altruistamente en las necesidades de la pareja y los hijos. Los egoístas
están siempre pensando en sus propias necesidades, en su felicidad y en su
“libertad”. El matrimonio demanda hacer provisión para las necesidades
materiales de la familia. Bíblicamente
esto es responsabilidad primordial del hombre. La mujer PUEDE ayudar cuando las
circunstancias lo permitan, pero el hombre DEBE proveer para su familia. Los
irresponsables no comprenden esto.
Solo un comprador
tonto compraría una aparato electrónico o un carro por cómo basado en la apariencia exterior del producto sin
antes averiguar las condiciones internas del mismo. Pero esto es precisamente
lo que MUCHAS personas hacen con sus relaciones. Se concentran en las
apariencias físicas, en cómo se ve esa muchacha o ese muchacho, sin tomar en
cuenta su carácter. Una muchacha que parezca una Miss Universo, pero que tenga
la cabeza vacía, o que sea inmadura, es como un Mercedes Benz con un chasis
excelente, pero con el motor fundido. Un joven apuesto, que parezca un actor de
Hollywood, pero que sea irrespetuoso, es como una computadora nuevecita, pero
que no tiene ni disco duro ni mother board.
Quiero retar a las
señoritas y jóvenes solteros a pensar con sabiduría antes de casarse. Como bien dice el refrán “Es mejor estar solo
que mal acompañado”. Una advertencia adicional: Si tu novio o novia te es
infiel cuando todavía están de “amores”, o si ese muchacho o muchacha se atreve
a agredirte físicamente cuando todavía son novios, ¿Qué crees que pasará después de la boda?
Seguir adelante con una relación así sería “crónica de una muerte
anunciada”. Ten el valor de romper esa
relación antes de la boda, no importante cuánto te guste esa persona.
Nuestro problema
consiste en que nuestra definición de “amor” la recibimos a diario de la música
popular, la televisión, el cine y las novelas.
¿Cuántas películas o canciones podemos recordar que tengan como tema
principal un amor que nos mueve a respetar, amar y permanecer con nuestra
pareja a través del tiempo y las dificultades? Nuestra definición del amor es
la de un sentimiento que nos arrebata en contra de nuestra voluntad y cuando
llega no hay nada que podamos hacer en contra de él. Esa misma filosofía
también nos dice que “cuando el amor se va” tampoco hay nada que podamos
hacer. Pero todos los adultos casados
sabemos que las emociones y los sentimientos son como el agua y como el viento:
cambiantes, inestables e inconstantes. Construir un matrimonio sobre ese tipo
de “amor” es como construir una casa sobre la arena.
Antes de casarme
yo pensaba que si uno amaba mucho a su pareja, y si uno era un buen cristiano,
no llegarían tentaciones. Pero me equivoqué. Parece que no podemos evitar que
las tentaciones lleguen. Lo que sí está en nuestras manos decidir es qué hacer
con ellas. Creo que hay tres opciones:
- Rechazar las tentaciones tan pronto como nos damos cuenta de que han llegado. Es decir, cuando todavía están en nuestras mentes o cuando solo ha habido un pensamiento, un intercambio de miradas o una simple conversación. Ese el momento para reconocerlas como venidas del diablo y rechazarlas.
- Podemos también reconocer las tentaciones y decidir entretenernos un poco con ella, pero siempre con la intención de apartarnos cuando “estemos muy cerca del peligro”. En otras palabras, jugar un poquito y luego abandonarlas.
- También es posible ceder deliberadamente a la tentación, con el plan de “arrepentirnos” más tarde y pedirle perdón a Dios y a la pareja.
No creo que
necesite decirte qué opción debes tomar. Tampoco será muy difícil adivinar cuál
de las tres es la trampa que mejor le funciona al diablo.
Concluyo
preguntándote, ¿Crees que nuestro Señor sabía lo que estaba diciendo cuando
dijo que unimos nuestras vidas en el matrimonio hasta que la muerte nos
separe? Me parece que Dios sabía de la
incompatibilidad de caracteres, de esas crisis cuando uno siente que “ya no la
amo”, o “ya no siento nada por él”, de esas parejas en que uno de los dos
quedaría enfermo sin poder satisfacer las necesidades sexuales de su pareja, de
esos casos cuando uno de los dos “no puede dar hijos” y de un sin número más de
desafíos que puede haber en el matrimonio. Aun así dijo que estemos juntos
“hasta que la muerte los separe”.
Pero estas
palabras no deben ser vistas como una legislación eclesiástica que nos obliga a
estar con alguien con quienes sentimos que ya no tenemos nada en común. “Hasta
que la muerte los separe” deben ser interpretadas como una promesa del
Diseñador del matrimonio que está dispuesto a reparar esa relación que
pareciera no tener esperanza. Sin
embargo, la promesa está disponible solo para aquellos que están dispuestos a
seguir luchando. La promesa es para aquellos que están dispuestos a admitir sus
errores y para los que están dispuestos a perdonar.
Reto a cada uno de
mis amigos casados a permanecer fiel a su cónyuge a pesar de las tentaciones;
te reto a perdonar y/o a reconocer tus errores a pesar del orgullo, y
finalmente te reto a pensar más en la felicidad de tu pareja que la tuya
propia, a pesar del egoísmo. También reto a los jóvenes solteros a mantener
relaciones puras, maduras y productivas.
Te reto a permanecer virgen hasta el matrimonio. Te reto a vivir según
el plan de Dios para ti.
¿Aceptarás el
reto?
Aneury Vargas,
Agosto 2014
Agosto 2014
Silang, Filipinas

Should publish!
ReplyDeleteExcelente artículo Pastor ! Bendiciones
ReplyDeleteMuy buen artículo, nos da bastante en que pensar.
ReplyDelete